El estrés se consolida como una de las causas más habituales de bajas temporales y absentismo laboral. Las consecuencias de este tipo de afección son negativas tanto en lo fisiológico como en lo cognitivo.

Desde el inicio de la crisis hasta hoy, las bajas por estrés y el absentismo laboral han ido incrementando su aparición a causa de la presión que los equipos de trabajo viven en su día a día. Afecciones musculoesqueléticas y gastrointestinales entre otras, se encuentran entre las más habituales cuando hablamos de bajas por incapacidad temporal o absentismo laboral.

Un estudio reciente de la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo, concluye que el 28% de los trabajadores en Europa se ve envuelto en situaciones de estrés, y según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la ansiedad o la depresión afectan a casi un 15% de la población adulta española, por lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) habla ya de una ‘epidemia global’, que encuentra en los entornos laborales un espacio excelente para reforzarse y difundirse. Otros estudios indican que el estrés es ya la segunda causa de los problemas de salud relacionados con el trabajo. Las depresiones, las dolencias cardiacas o las lesiones musculares e incluso los problemas dermatológicos pueden tener su origen o verse agravadas a causa del estrés.

La prevención del estrés, clave para las empresas

La clave para prevenir el estrés laboral y los riesgos psicosociales desde las empresas está en la organización y la gestión del trabajo. Técnicas como organizar las labores mediante bloques, gestionar correctamente la agenda, diversificar las relaciones laborales, recompensar a los trabajadores por un buen rendimiento, favorecer la motivación mediante una mayor participación, o incluir políticas que ayuden a los empleados a conciliar su vida personal y profesional, suponen un beneficio para ambas partes: el trabajador mejora su calidad de vida y la empresa el rendimiento profesional.

Compañías líderes en Estados Unidos, como Google o Price Waterhouse Coopers ya están aplicando técnicas como el Mindfulness, que promueve el bienestar en el trabajo. Estas empresas facilitan la oferta de cursos dirigidos a reducir el estrés de sus empleados durante y después de las jornadas de trabajo. Además del Mindfulness existen muchas otras técnicas para abordar la gestión de las emociones y ayudar a ofrecer al trabajador una herramienta para gestionar su estrés de forma saludable y beneficiosa para su vida y su trabajo.

Cuidar del equipo y el impacto que supone sobre la productividad

Algunos especialistas añaden que fomentar la felicidad de los trabajadores puede aumentar su productividad un 31%, mientras que su salud global mejora en torno al 21%. Por supuesto, esto también afecta al nivel de compromiso del trabajador o trabajadora con la organización para la que desempeña su labor, de manera que un trabajador contento con su empresa emprende más iniciativas, se ajustan mejor a la cultura organizativa, algo que acaba incidiendo en la mejora de resultados de las empresas. En un estudio reciente llevado a cabo entre Directores de Recursos Humanos, un 87% confirmaba que estos beneficios son visibles también en época de crisis.

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