¿Qué puede aportarte trabajar tu crecimiento personal en un entorno grupal? Te ofrecemos una guía breve con los aspectos más relevantes que este tipo de enfoque puede ofrecerte, si te estás planteando iniciar un proceso de desarrollo personal. 
 
 
Como seres sociales, las personas no solo nos relacionamos con nosotros mismos, sino que estamos en contacto casi constante con los demás. En esa relación con el que no soy yo, se mueven afectos, voluntades, intenciones, necesidades, frustraciones, emociones, y muchas otras cosas en un baile complejo, que nos nutre y que también puede ser vivido con dificultad.
 

El laboratorio seguro

La propuesta de trabajo de la Gestalt en el entorno grupal permite crear un espacio seguro en el que podemos sentirnos protegidos. Esto lo convierte en el laboratorio más indicado para experimentar. A través de las distintas propuestas vivirás experiencias que te permitirán conocer más cuál es la relación que tienes contigo mismo y con los demás. Aprenderás a ver qué haces y cómo lo haces. También identificarás tus recursos y limitaciones y podrás arriesgar un poco más para probar nuevas herramientas y posibilidades que incorporar en otros entornos.
La experiencia grupal ayuda a trabajar con el contacto y la retirada en la interrelación, de manera que puedas observar qué es lo sano para ti, dónde están tus dificultades para establecer límites y cómo manejar todo esto.
 

La caja de resonancia o la visión multiplicada

Una de los elementos más importante que el grupo ofrece a sus integrantes es la posibilidad de tener la visión de otras personas sobre uno mismo. ¿Cómo me ven los demás? ¿Cómo soy recibido cuando hago esto o aquello? ¿Qué sienten cuando les muestro esta parte de mí? En un espacio grupal, la persona puede experimentar en el aquí y el ahora la respuesta a estas preguntas que solemos hacernos. Eso le permite contrastar sus creencias con la percepción que los demás tienen.
Además, otros miembros del grupo traen cuestiones para ser tratadas en ese espacio, que también te resultarán útiles y que te ayudarán en tu crecimiento. Esto ocurre porque la vivencia de otras personas, por diferentes de nosotros mismos que esas personas puedan parecernos, es nutritiva para los demás. “Soy un hombre. Nada de lo humano me es ajeno”, decía el filósofo Terencio, y en el trabajo grupal esa afirmación se confirma constantemente.
 

La vivencia de lo real

¿Cuántas veces nos imaginamos mil escenarios posibles ante situaciones a las que tenemos que enfrentarnos? Sea en nuestro entorno familiar, laboral o en nuestros estudios, eso nos ocurre. Muchas veces, nada de lo que hemos previsto ni de las alternativas que nos hemos planteado desde nuestra imaginación nos ayudan a resolver la situación. Todos lo hemos vivido alguna vez: conversaciones difíciles, palabras no pronunciadas, emociones no planteadas… Y la cabeza dándole vueltas al asunto. En el grupo es frecuente que se den algunas de las muchas situaciones que podemos vivir fuera. El entorno grupal nos permite conocer nuestras dificultades sobre la situación real, observar qué hacemos y poner en juego nuestros recursos. El objetivo de ello es ampliar nuestras herramientas y nuestra capacidad para afrontar en otros momentos esa clase de situaciones.
 

“El todo es más que la suma de las partes”

El grupo se constituye como una entidad que va más allá de la suma de las personas que lo componen. Se generan dinámicas a través de lo que cada uno de los miembros aporta, de las relaciones y el reparto de roles y de los equilibrios que se establecen dentro de él. Por eso, uno de los postulados de la Gestalt es que “el todo es más que la suma de las partes”. Esto es así porque el grupo vive también sus propias etapas de crecimiento como conjunto y es capaz de crear por sí mismo un entorno vivo, con el que la persona aprende a crecer y convivir, tal y como ocurre en sociedad.
 

En tiempos difíciles…

Vivimos tiempos complejos en lo social y en lo económico, y aunque parece extraño señalar este aspecto concreto como una de las cuestiones que aporta el trabajo grupal, lo cierto es que resulta más barato trabajar en este formato que en la consulta individual. Muchas personas en estos días se encuentran ante la disyuntiva de querer empezar un proceso de crecimiento personal y no poder asumir su coste. El trabajo en grupo reduce ese coste, por lo que resulta más sencillo elegir esta opción en los tiempos que corren.
 

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