Soy Máximo Riesgo, periodista de investigación. Gemma y Eva me han brindado la oportunidad de escribir sobre lo que quiera en su blog y he decidido adentrarme en los misterios de la Gestalt para descubrir sus secretos. He picado en fuentes de aquí y allá y buscado sobre todo el impacto de la noticia y lo que más se ajusta a un periodismo con garra y de raza. Me he inspirado en los profesionales de TV a los que más admiro: Ana Rosa Quintana, Bertín Osborne y Javier Cárdenas. 

Así que después de currármelo mucho e investigar más de un cuarto de hora en Google, os cuento los siete indicios que me hacen afirmar sin género de duda que la Gestalt es una secta.
 

1. Van descalzos

Se ve que trabajan descalzos porque debe haber algo de flujos energéticos entre los pinreles y la cabeza que es mejor no interrumpir. Los zapatos y la goma de los calcetines está claro que interrumpen fluidos. Es por eso que esta gente les dice a los clientes que se quiten los zapatos y a veces incluso los calcetines. Si vas el primer día sin avisar y con un agujero en los calcetines y te piden que te quites los zapatos, pues imaginaos qué vergüenza. Pero son bastante hippies, así que a ellos les da igual ir con agujeros en los calcetines o verlos. No se incomodan ni nada aunque lleven un tomate bien vistoso.

2. Se abrazan mucho

Parece ser que los que hacen Gestalt son gente que por lo general se abraza mucho. Se ven y se abrazan, se despiden y se abrazan, van al quiosco a comprar tabaco y abrazan al quiosquero, se cruzan con el señor que viene a hacer la lectura del gas y también le abrazan. Y no te creas tú que abrazan un poquito y se retiran, no, que se quedan ahí sus buenos 3 segundos o más, como si hubiera mucha confianza. No sé bien por qué hacen esto, porque en la Wikipedia no lo explican y he mandado una consulta a ForoCoches y otra a Yahoo respuestas y aún no me ha contestado nadie. Creo que la cosa también va de fluidos energéticos como lo de ir descalzo. Vamos, que estoy casi seguro de que también es por eso.
 

3. Usan palabras y expresiones raras

En mis investigaciones he descubierto que esta gente de la Gestalt usa expresiones muy raras que pueden serviros para identificarlos rápidamente y saber a qué ateneros. “Transitar”, “sostener”, “perro de arriba” y “perro de abajo” o “vacío fértil” están en su boca todo el tiempo. Lo de los perros es lo que más me ha llamado la atención, porque entiendo que implica que para hacer terapia Gestalt te tienes que hacer no con un perro, sino con dos. No sé bien qué clase de experimentos hay que hacer con ellos, pobres bichos, pero seguro que nada bueno, así que he intentado contactar con el PACMA por si tienen este tema controlado, pero no me han respondido aún.
 

4. Como en todas las sectas, la cosa la empezó un barbudo

Esta movida la empezó un barbudo que se llamaba Fritz Perls. Todo el mundo sabe que nada que empiece con un barbudo al mando puede acabar en algo bueno: si no me creéis pensad en Charles Manson, en Fidel Castro o en Luis Fonsi. Efectivamente, llevar barba es un indicio inequívoco de que la cosa es medio sectaria o del todo y que va a acabar regularcita.
 

5. Quien entra no sale

Cuidado con entrar en la Gestalt, porque luego es difícil salirse. A lo mejor entras para hacer, qué sé yo, un curso de Teatro y Gestalt porque eres tímido, pero a la que acabas empiezas otro. Y detrás de ese otro y así sin parar, gastando perras y tiempo que es un contento. Y cada vez la espiral de abrazos, de ir descalzos y de perros arriba y abajo se vuelve más loca e incontrolable, pero tú sigues queriendo más. Más caminar descalzo, más abrazos y más perros. De verdad que pensarlo da miedo.
 

6. Cambian su comportamiento y se vuelven distintos

He hablado con un colega del instituto, que su mujer empezó en esto de la Gestalt hace seis meses y os transcribo literalmente sus declaraciones. Juzgad por vosotros mismos, pero para mí son espeluznantes: “Pues está claro que le han lavado el cerebro. La Patri siempre ha sido una tía normal, con sus cosillas, pero ahora no hay quien la aguante. Ha cambiado mucho, pero mucho. Antes le decía, por ejemplo, que me planchara los pantalones con raya porque tenía que ir a una reunión importante y ella se levantaba a las seis para planchármelos, como mi madre siempre ha hecho. También me preparaba la fiambrera por la mañana para que la comida estuviera reciente, igual que hacía mi madre cuando yo vivía en su casa. Pues ahora, ¿qué te crees que me dice? Que ella no es mi madre y que me planche yo los pantalones con los… Bueno, ya me entiendes. Y que la tortilla lo mismo. Y eso me duele, Maxi. Y como yo le digo, a ver si te vas a volver ahora feminazi tú también. Pero ni me escucha. Va a lo suyo. Se ha vuelto una egoísta sin corazón a la que claramente le importa más su bienestar que el mío. Así que sí: la Gestalt me ha cambiado a la Patri.”
 

7. Hay famosos enganchados a la Gestalt

Todo el mundo sabe que en las sectas siempre hay algún famosete metido. Están Tom Cruise y otros muchos en la Cienciología, por ejemplo. Según he visto yo, también hay famosos que están metidos en esto de la Gestalt. Los más conocidos, y que lo explican sin avergonzarse ni nada, son Javier Bardem y Penélope Cruz. Podéis verlo aquí, que yo no me invento nada.
Y luego hay uno que casi nadie lo tiene fichado, pero que después de hacerme experto en este tema con tanta investigación, ya no se me pasa ni una: es Chiquito de la Calzada. Nos ha tenido engañados siempre, pero de manera subliminal, Chiquito nos ha ido colando un potentísimo mensaje de la Gestalt en sus apariciones. La famosa pregunta “¿Te das cuen?”, se ve que es una de las frases más gestálticas que te puedas echar a la cara. Y Chiquito no paraba de decirla, así que ¿qué más pruebas necesitáis?
 
 
Espero que os haya gustado el artículo y que disfrutéis del día.
 

Este artículo ha sido publicado el 28 de diciembre para celebrar el Día de Los Santos Inocentes.

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